Conclusiones generales
Como vemos en la mayoría de las novelas analizadas, el
adulterio se produce en el seno de matrimonios pertenecientes a la clase
burguesa, en especial, en la de provincias. Es por este motivo por el que las
mujeres se encuentran tan expuestas lo que provoca que la conducta indecorosa
conlleve la necesidad de una reparación pública que proteja la posición social
del esposo. En este sentido, la mayoría de las novelas terminan con la muerte
de la adúltera que paga, así, el pecado cometido. Si en Madamme Bovary Emma se envenena, en Anna Kárenina la protagonista se arroja al tren, en Culpa o expiación, donde el adulterio ni
siquiera llega a producirse, la protagonista termina muriendo como consecuencia
de todas las pasiones experimentadas.
En cuanto al argumento, suele presentarnos
a mujeres casadas por razones ajenas al sentimiento amoroso que descubren el
amor fuera del seno matrimonial. Se trata de mujeres inteligentes que tienen
que luchar entre ser fieles a sus principios morales o dejarse llevar por los
impulsos del corazón.
Como hemos podido comprobar, el tema del
adulterio y en especial el femenino, es un tema muy recurrente en la historia
de la literatura, pero sobre todo en la literatura realista desarrollada
durante el siglo XIX tanto dentro como fuera de España. Cabe señalar también
los problemas que muchos de estas novelas tuvieron para ser publicadas debido
al tratamiento de un tema tan delicado como es el adulterio.
Después del siglo XIX, y gracias a las
grandes conquistas femeninas alcanzadas, el tema del adulterio ha sido un tema
menos tratado en la literatura. No obstante, lejos de desaparecer de nuestro
panorama literario, seguimos encontrando grandes obras con nuevos enfoques
sobre la temática del adulterio como Doña
flor y sus dos maridos (1966) de Jorge Amado o Las edades de Lulú (1989) de Almudena Grandes.
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